Wikileaks

Estaba en casa anoche pensando sobre el artículo de esta semana, que había decidido trataría sobre cine coreano. Mi esposo, que estaba revisando las noticias a mi lado, empezó a hablarme sobre una organización llamada Wikileaks sobre la que leía por primera vez, y me comentaba que consistía en una agrupación que publicaba material extremadamente confidencial que había sido silenciado y escondido por gobiernos o multinacionales alrededor del mundo. Lo oía sin realmente escucharlo, sumida en mis pensamientos asiáticos.

A la hora de acostarnos volvimos a hablar de esta organización, y me dijo que a través de ellos acababa de ver un video donde un grupo de soldados mataba desde un helicóptero a un aproximado de 18 civiles iraquíes que no hacían más que andar por las calles con equipo fotográfico, que “desafortunadamente” fue confundido por armas. Esta “pequeña” confusión, que estoy segura es asunto cotidiano en territorios en guerra, causó la muerte de civiles, reporteros –entre ellos dos jóvenes periodistas de la agencia Reuters- y heridas probablemente mortales a dos niños que fueron depositados en un desprovisto hospital local. Mi esposo me explicó que esta matanza había quedado grabada a través de la cámara de una de las armas mortales en un video que le había sido denegado a la agencia Reuters, que lo había solicitado bajo el “Freedom of Information Act”. Este evento sucedió en 2007, y no es sino hasta el 5 de abril de este año que podemos acceder a la verdad detrás de estos hechos condenables.

Abrí mi computadora, desde la que parece realizo el 95% de mis actividades diarias, me dirigí a la página de Wikileaks, busqué el video bajo “Latest Leaks” y le di play al video bajo la etiqueta de “Collateral Murder”, sabiendo que estaba a punto de presenciar un asesinato. El video transcurre en un lapso de unos 17 minutos, con notas agregadas por la organización Wikileaks, que buscan eliminar el voyeur del acto y recordarnos que estamos viendo una atrocidad que no debe de repetirse.

Terminé de ver el video muy afectada, cierto, tan afectada como lo estaba mi marido, pero mi respuesta al acabar fue: ‘¿y qué hago yo con esto?’ Mi esposo es, al menos, ciudadano estadounidense, por medio de su voto puede ejercer una pequeña influencia, o al menos sentir que así lo hizo; pero en mi caso, no logré encontrar respuesta a esta pregunta. Digamos que el hecho de que mi posting sea este y no el planeado sobre cine, es un paso, pero me continúo preguntando, y no entiendo si es un paso para aliviar mi conciencia, para sentirme heroica y comprometida con el dolor mundial, o para un cambio real, para que estas atrocidades no se vuelvan a repetir.

Susan Sontag escribió poco antes de su muerte un libro que considero fundamental, titulado “Ante el dolor de los demás”, donde, partiendo del cuestionamiento sobre la guerra que hiciera Virginia Woolf en su libro “Tres Guineas” de 1938, nos lleva a preguntarnos si las imágenes de guerra realmente funcionan para conmovernos y espantarnos a un punto que lleve a la acción, o si, viéndolas en galerías de arte, exposiciones, revistas, no se han convertido tan solo en un producto más de nuestras vidas cotidianas, el que quizás nos alarma por unos minutos, pero que después olvidamos sin mayor pesar, o del que hablamos en un blog semanal, o compartimos por Facebook.

No estoy convencida de que la exposición cada vez más real a los horrores de este mundo, por medio de espacios como Twitter o Youtube o Facebook, o el simple Internet, nos haga ciudadanos más sensibles y proactivos, quizás solamente más informados, y en el peor de los casos más morbosos o incluso indiferentes. Lo que me parece increíblemente valioso y valiente del trabajo que Wikileaks está llevando a cabo mediante su recolección y responsable difusión de información vetada y silenciada, es que están cambiando el orden de las cosas: ¿quién es el Big Brother?, ¿quién vigila y controla a quién: los gobiernos títere y los empresarios desalmados que tratan la vida como un bien prescindible o los ciudadanos que están hartos de sistemas corruptos y enemigos, y que, ayudados por la tecnología, desde lugares secretos donde sus vidas no se ven en peligro inminente, exponen al mundo las verdades que durante siglos han sido compradas y manipuladas por unos pocos que dicen hablar por todos?

A quien le haya interesado este artículo, por favor dirigirse a http://wikileaks.org/. Para quienes se hayan quedado con la curiosidad de ver este video donde somos cómplices de un asesinato, buena suerte.

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08 2010

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