Freedom

En estos días terminé de leer la muy esperada y comentada novela del escritor estadounidense Jonathan Franzen, “Freedom”, que le ha valido el título de Gran Novelista Americano. Al concluir la lectura sostuve el libro en mis manos y me tomé unos minutos de silencio llenos de respeto y admiración. “Freedom” es una de esas obras realmente grandes, que tienen la habilidad de condensar y diseccionar una época a través de una historia común. Uno de los principales peros que encuentro, sin embargo, y sin pretender ser crítica literaria, es la falta de profundidad con la que Franzen retrata a las mujeres de esta historia. Las deliciosas capas de análisis que aplica a sus personajes masculinos desparecen, dejándonos con mujeres unidimensionales, pertenecientes a uno de dos bandos: el de “las buenas” (mujeres sumisas que todo lo perdonan con tal de no ser abandonadas por el hombre amado) y el de “las malas” (mujeres ambiciosas y egocéntricas). Me quedé pensando en las posibles causas de este trato superficial y maniqueo por parte de un escritor que se sumerge con una navaja recién afilada en los universos de lo social y lo masculino. Descarté el odio, que apareció como respuesta en varios artículos en línea, sobre todo por ser la careta de sentimientos mucho más complejos y contradictorios. Me pareció, volviendo sobre la novela, que Franzen no comprende a las mujeres y que su falta de comprensión está ligada al miedo. ¿Miedo a qué? me pregunté entonces.

Entré a internet a buscar más información sobre la vida y obra del autor, y en un video de su visita al Club de Libros de Oprah (hacer clic en imagen al final) me pareció encontrar la respuesta. Hasta el minuto 19 vemos a un Franzen algo incómodo y muy formal en sus respuestas, que no deja descubrir nada de sí mismo, pero a partir de este minuto, motivado por la pregunta lanzada por un hombre, Franzen abre una ventana a su intimidad (un ventanal, me parece) y habla de la relación entre madre e hijo, que dice es el material menos resuelto con el que se adentró en el proyecto de “Freedom”. Procede a comentar sobre las muchas noches de su infancia en Misuri en las que se sentó a la mesa con su madre sustituyendo a su papá, que se ausentaba del hogar por largo tiempo a causa de su trabajo. Comenta cómo al principio (al igual que Joey, personaje de su novela) se sentía feliz y casi honrado por ser el elegido de su mamá, pero cómo luego llegó a reprocharle esto, por décadas. Franzen hace referencia a la extraña energía erótica que suele caracterizar las relaciones madre-hijo, y sazona su punto con un sonido de disgusto y un gesto de locura.

Horas después de haber visto esta entrevista me metí en Facebook y me quedé helada al leer algunos de los comentarios (no infrecuentes) que muchas de las madres jóvenes en mi red han escrito al pie de las fotos de sus hijos varones (aún niños). Los comentarios destilan una cuota en ocasiones desbordada de amor. Entre los más populares (en español) encontré los siguientes: “Tú y yo por siempre, te amo”, “El amor de mi vida” y “El hombre de mi vida”. Sé que las madres se enamoran de sus hijos, pero ¿”el hombre de mi vida”? ¿No debería ser el esposo o compañero el hombre de sus vidas? Con esta pregunta no señalo exclusivamente a las mujeres, porque estoy consciente de que en muchos casos el problema es que ese hombre no está, aunque esté presente físicamente. He sido testigo de cómo en ocasiones pareciera incluso que ese hombre toma un respiro con la aparición del niño, que lo libera de su esposa. Por otro lado, no es tampoco tan sencillo señalar a los hombres por ausentes y punto, ya que pienso en esos niños (como Franzen mismo) en quienes se deposita la tarea de amar a su madre como su padre no pudo hacerlo, llenar sus vacíos, que pueden llegar a ser insondables. No es de extrañarse que estos niños, que quizá son más de los que nos gustaría imaginar, crezcan con sentimientos contradictorios y adversos hacia las mujeres, y que de adultos no se sientan en la disposición o capacidad de amar a quienes han elegido como compañeras.

Franzen ha declarado que el material con el que le interesa trabajar es el “caliente”, compuesto por todo aquello silenciado y asfixiado bajo las capas del deber y la imagen. Siendo así, espero que en su próxima novela –no me importa si le toma otros nueve años- logre adentrarse con la maestría de la que es capaz en esta relación que más candente no podría ser. Quizá de allí salga también la creación de una mujer no dicotómica, sino multidimensional, o quizá no, y haya que esperar a su siguiente novela. Yo, sin duda, lo haré con gusto.

Jonathan Franzen Visits “The Oprah Winfrey Show” and Answers Questions from the Audience

Jonathan Franzen Visits the Oprah Winfrey Show

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saracaba

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09

01 2011

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  1. 1

    En España ya tenemos la novela “Libertad” desde el 1 de Octubre, por cierto, arrasando en ventas, esperado éxito después de tanta expectación que ha causado el autor, había ganas de que sacara nuevo texto!
    Un saludo!

    • saracaba #
      2

      ¡Hola! Gracias por la lectura y el comentario. Es un autor filoso e interesante. Vamos a ver qué nos depara su próxima novela, y cuánto tardará el salir. Menuda carga tiene ahora encima con tanto éxito. Saludos. Sara.



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