Des-control

Hace más o menos un mes publiqué en este blog una entrada que llamé “Vivir la ciencia ficción”. Si hubiera sabido entonces lo que iba a suceder en estos días, producto de la nube volcánica que cubre a Europa, hubiera reservado el título para esta ocasión. Debe tratarse de un caso de horror más que de ciencia ficción para quienes están estancados en un punto que no es su destino lo que está sucediendo, pero para mí, que me salvé por apenas un par de días de quedarme atrapada en Estambul, la situación, de la cual me entero desde el confort de mi casa, me parece un clarísimo advenimiento de la ciencia ficción a nuestras vidas: aeropuertos a lo largo y ancho de Europa convertidos en campamentos de rescate, miles de pasajeros extraviados armonizando con extraños en situaciones extremas, presidentes rigiendo sus países desde un teléfono o un Ipad-como es el caso del noruego-, corridas de taxi que van desde Suecia hasta España, buses que son rentados y recogen a quien sea que aparezca en el camino deseoso de movilizarse sin importar dónde, empresas aseguradoras acosadas por preguntas, pérdidas millonarias de las líneas aéreas, políticos incapaces de atender compromisos internacionales, en resumen: caos.

Esta situación me ha hecho pensar en la arrogante falacia de poder y control de los seres humanos y su parálisis ante situaciones que se salen de sus manos. La sociedad en la que vivimos está basada en la premisa de que todo es controlable y manipulable. Los desarrollos tecnológicos han ensalzado esta creencia, permitiéndonos realizar acciones que en un pasado hubieran sido imposibles, como el recibir un mensaje internacionalmente enviado en segundos en vez de semanas, por ejemplo. Esta ilusión de poderío y control es la que se ve hecha añicos en momentos en que la naturaleza, ese personaje de nuestras vidas que solo sale a relucir al momento de planear nuestras vacaciones, ruge y nos demuestra lo impotentes y pequeños que somos.

La continua e impredecible erupción del volcán islandés (no finlandés, como he visto escrito varias veces en Facebook) está generando este nivel de caos precisamente por desestabilizar la creencia de que el ser humano todo lo puede controlar. Esta ilusión de control ha sido puesta en acción incluso tras catástrofes producidas por tsunamis, o terremotos, o huracanes. No se han podido salvar las vidas perdidas (lamentablemente), pero se han podido tomar medidas de reconstrucción, así como la implementación de tecnologías que ayuden a prevenir estos desastres y a mitigar sus efectos. Pero ¿qué control se puede ejercer sobre un volcán que en el año 1821 hizo erupción dos años consecutivos?

Estoy leyendo un libro del 2005 de Enrique Vila-Matas que dice en un pasaje “Y leí que para aquellos que tienen miedo a volar probablemente haya de resultarles perturbador saber que los físicos y los ingenieros aeronáuticos aún debaten apasionadamente sobre la pregunta fundamental: ¿qué mantiene a los aviones en el aire?”. Me llamaron la atención estas líneas como recordatorio de la juventud y relativa insipiencia de la industria aérea. Adoro viajar (lo que en su mayoría implica volar) pero siempre me ha parecido algo megalomaníaca la invención humana de cruzar los aires, siendo que sólo los pájaros son capaces de hacerlo. Me pregunto en qué irá a parar esta situación, y qué mecanismo producto de la arrogancia humana será diseñado para poder seguir surcando el cielo pese a la naturaleza. Solamente espero que en este afán por preservar las bases de la sociedad moderna no se ponga en riesgo mortal las vidas de los miles de pasajeros que desesperados esperan por una solución.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • email
  • Google Buzz

About The Author

saracaba

Other posts by

Author his web site

18

04 2010

3 Comments Add Yours ↓

The upper is the most recent comment

  1. Fede #
    1

    Como buen ingeniero, te tengo la respuesta para que se la enseñes a don Enrique, y de paso decile, que esa incognita fue despejada desde 1903 por los hermanos Wright… Jajajaj

    La explicación más sencilla para poder entender las razones por las que vuelan los aviones se centra en la forma de sus alas. Su diseño permite que el aire circule más rápido por la parte superior del ala y más lento por su parte inferior. Esto hace que la presión bajo el ala sea mayor que encima de ella y, por lo tanto, el avión recibe un empujón hacia arriba.
    Así, queda suspendido entre dos fuerzas. Cuando el avión se mueve debido a la fuerza del motor, el aire circula por sus alas produciendo el empuje que lo hace volar.

    Viste? Sencillo… Es pura ingenieria!

  2. Marc #
    2

    Buen post, escribes bien.

    Sobre lo del avión, ya que se ha abierto el debate, me permito matizar la respuesta (espero no equivocarme). Más que un empujón desde abajo del ala, es un succión desde arriba, por la velocidad del aire y la menor presión, como dice Fede y dijo Venturi para los fluídos.

    En fin, tengo un libro lleno de polvo sobre Performance Aérea, si la cosa es de vida y muerte, lo hojeo y os copio la clave.

    Salud y ¡a volar mientras se pueda!

    • saracaba #
      3

      Hola Marc, gracias por tu comentario y contenta de tenerte como lector. Prosigo con la cita de Vila-Matas, que hace referencia a lo dicho por Fede y por vos: “…Aunque la explicación más común dice que el aire viaja más rápido sobre la superficie más curvada de la parte superior del ala que sobre la parte inferior mucho más plana, lo cierto es que esa explicación, aunque veraz, no explica realmente por qué el aire que fluye sobre el ala se mueve más rápidamente. Y el no saber esto causa una gran confusión. En realidad, nadie entiende, pues, por qué podemos volar”. Ojo que yo me estoy valiendo de las palabras de un escritor, así que a ver qué nos dice el ingeniero o el desempolvado libro de performance aérea. Salud por el volar mientras se pueda, aunque, como también dice el autor, volemos aunque no entendamos nada.



Your Comment

Safe Creative #1008220006078