Blue Valentine

    “Blue Valentine” es una película que vi esta semana y que me ha movido el piso, sacudido por dentro y desordenado la casa. Me ha dejado con una mezcla agridulce de recuerdos espaciados a lo largo de los años.

    El primero es de una tarde en Costa Rica en que yo tengo más o menos 14 años y voy con mi mamá y una amiga suya, escultora y aficionada a la astrología, al restaurante de montaña “El Pórtico”. Estoy nerviosa y emocionada, Marisel -su amiga -ha hecho mi carta astral y me la leerá en el restaurante. No sé bien lo que es una carta astral, pero me suena grande, monumental. Creo entender que se trata de un documento en el que mi vida está plasmada, lo que viviré ya está escrito allí. Después de comer, Marisel despliega un documento copernicano sobre la mesa de madera. Me acomodo en la silla y me sostengo las manos, que me sudan, debajo de la mesa. Escucho el tono dulce de Marisel, que dice cosas positivas en su mayoría; habla de viajes y descubrimientos y de una vida internacional. Me dice que soy una persona sensible que puede ser herida con facilidad, pero que debo procurar no dejar que el dolor me endurezca. Después menciona algo que entonces no comprendí, pero que para bien o para mal he llegado a vivir en mis relaciones, especialmente en mi actual matrimonio. Sus palabras fueron algo así como: “Esto que te digo no es válido aún, sino que lo será durante tu vida adulta. Tus mayores alegrías y tristezas vendrán del mismo lugar, el de las relaciones amorosas”. Arrugué la cara y me quedé un poco desorientada, sin tener lugar en el que registrar lo dicho. De las relaciones solamente sabía lo que mi primer novio, un muchacho tartamudo en el que no había pensado en todo estos años, me hacía sentir al pronunciar con juvenil intensidad “Sa-sa-sa-ra, te qui-qui-e-ro”.

    Los otros recuerdos son de diferentes momentos de mi relación. Hay imágenes, como en la película, del principio, cuando toda pareja siente que ha encontrado finalmente a aquel que colmará todos sus vacíos y cumplirá con todas las expectativas de lo que se cree es amar. Pero hay otras imágenes, las que vienen con el paso del tiempo, de cuando el brillo inicial se apaga y las dudas aparecen, y con ellas el enojo y la decepción, que dejan a esas dos personas enamoradas sintiéndose como extraños, respirando un aire agrio y pesado. Se llega a conocer en esas etapas posteriores el lado no benévolo de la intimidad, ese donde el riesgo al daño es palpable. No me sorprende que el tema musical de esta película, que se adentra en las etapas tardías de una relación, sea “You always hurt the ones you love”.

    Me pregunto, sin embargo, si la pareja del filme llegó realmente a amarse. “Blue Valentine” concluye con un final abierto a interpretaciones en el que los personajes interpretados por Ryan Gosling y Michelle Williams parecen estar de acuerdo en que no pueden continuar de ese modo, pero precisamente por concluir así, no sabemos si el siguiente paso (ese que la película no da y solo queda en nuestras mentes) será el de dejarse o el de perdonarse, aceptarse y comprometerse a que la relación funcione. He estado pensando que el amor no es el que existe dentro de ese torbellino emocional, sino el que se encuentra cuando una pareja, exhausta pero enamorada aún, se pregunta no cómo llegó donde está, sino cómo saldrá del barrizal en el que se ha metido. Es posible que de ese escarbar en el lodo, juntos, surja algo más sólido, más real. De este momento no tengo recuerdos, porque es en el que estoy y probablemente siga estando, porque creo que al fin y al cabo esa labor continua de mantener una relación en pie es la mejor definición para lo que es amarse.

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01 2011

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  1. Diana #
    1

    Saludos, aplaudo tu definicion de lo que es amarse. esta pelicula describe mi vida de alguna forma aunque no tengo hijos biologicamente, es el unico aspecto que difiere de mi vida con la pelicula y tambien que mi persona se asemeja es al hombre (ryan gosling). Esta cinta es una narracion perfecta y agridulce, me gusta pensar que en la continuaciòn de la pelicula, ellos (los personajes) concuerdan con nosotras en lo que es amarse.

    • saracaba #
      2

      Hola Diana y mucho gusto en saludarte y conocerte. Muchas gracias por leer el posting y por contribuir con tu opinión y experiencia. Es cierto que el amor, lo que sea que eso tan nombrado y poco comprendido es, es agridulce. La intimidad lo es. En efecto lo importante es poder continuar, sobre todo poder hacerlo en esos momentos agrios de una relación que todos y todas hemos vivido, en los que una se pregunta seriamente por qué no estar a solas. ¡Ojalá que los personajes hayan persistido, porque es una de las parejas cinematográficas en las que más química ha habido! Muchos abrazos y espero seguir oyendo de vos. Sara.



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