Archive for July, 2011

Hombres desesperados

“The mass of men lead lives of quiet desperation.”
Henry David Thoreau

He estado leyendo mucho en estos días, alejada de la computadora, de los correos, del Facebook; pareciera casi que del mundo en general. He estado leyendo especialmente sobre los hombres, pensando mucho en esa especie tan subestimada, reducida a los estereotipos del sexo, el deporte, el trabajo o la violencia. La lectura fue iluminada por las películas de John Cassavetes, en particular “Husbands”, que me mostró algo que intuía antes de embarcarme en este proyecto pero que no lograba comprender del todo: que los hombres son seres que sufren de desesperación.

Pensaba en el origen de estos hombres desesperados, en los niños que un día fueron, niños sin palabras, llenos de acciones. Niños que crecen silenciosos, cavernosos, que no hablan de verdad con nadie, ni consigo mismos. Niños que cambian los tractores de plástico por un coche presentable, los robots por una esposa, los animalitos de la granja por unos hijos, y el uniforme escolar por una corbata y un traje. Niños jugando a ser hombres que hacen cosas que no entienden: todo les viene como un vendaval. Mueven sus cabezas, aceptan compromisos, dicen “sí, yo puedo”, y un día entran a una casa que sienten ajena y amenazante, en la que habita un grupo de seres con demandas y preguntas, y ese “sí, yo puedo” no basta, entonces entra la desesperación.

La semana pasada terminé de leer una joya de libro que, como ningún otro, me abrió las puertas a los espacios más profundos, y más tristes, de lo que significa ser hombre. El libro es “Revolutionary Road” de Richard Yates, cuya versión cinematográfica no le llega ni a los talones. Lo terminé de leer a eso de las cuatro de la mañana de un día entre semana. No era mi intención quedarme despierta hasta tan tarde, pero no pude dejar de leer hasta el final. Al terminar mecí el libro en mis manos y lloré quedito, para no despertar a mi esposo, que dormía a mi lado y tenía que levantarse tan solo un par de horas después para ponerse el traje y la corbata, para ir a un trabajo que es el sustento principal de esta familia que somos él y yo. Le rocé el hombro suavecito, el hombro expuesto y sudoroso, y lo quise mucho, mucho.

Los dejo con el trailer de “Husbands”, en honor a Peter Falk, uno de esos hombres desesperados y hermosos, que ya no está.

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07 2011